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Maneras en que los padres dañan la autoestima de sus hijos

Maneras en que los padres dañan la autoestima de sus hijos

Los padres juegan el papel más importante en la vida de sus hijos y en muchas ocasiones, hay maneras en que los padres perjudican la autoestima de sus descendientes.

Los padres juegan el papel más importante en la vida de sus hijos y en muchas ocasiones, hay maneras en que los padres perjudican la autoestima de sus descendientes.

Aún cuando los padres tienen las mejores intenciones en el cuidado de sus hijos y procuran darlo todo ellos, hay maneras en que esas intenciones dañan la propia autoestima y perjudican el avance del bienestar en sus herederos.

Incluso, lamentablemente hay padres que van un paso más allá a la hora de criar a sus hijos, teniendo conductas tóxicas que perjudican seriamente el estado mental de su hijo. Estas conductas influyen en el crecimiento y posteriormente se verá reflejado en su adolescencia, con actitudes rebeldes a consecuencia de una grave atención en la niñez. Varios estudios ya han demostrado que el comportamiento o personalidad de una persona adulta, es reflejada por cómo a sido su educación temprana.

Cómo los padres dañan la autoestima de sus hijos

¿Son los padres responsables del futuro emocional de sus descendientes? Si es así, ¿cuáles son estas conductas? Por ello, a continuación veremos cuáles son las cinco principales hábitos de los padres que dañan la autoestima de sus hijos.

1. Juzgar cuando cometen errores

Si bien muchos padres permiten que sus hijos cometan errores para de ellos aprender, también hay personas parentales que al más mínimo error juzgan, critican y regañan los malos comportamientos de sus hijos incluso a veces con insultos. Esto se debe principalmente a que los padres quieren tener una imagen suya en sus hijos o hijas, obligando a que hagan solamente lo que a ellos le gusta.

Permitir que los hijos cometan sus propios errores es parte fundamental del proceso en su crecimiento. Sin embargo, los padres tienen la responsabilidad de hacerle saber cuáles han sido las consecuencias de sus errores, asimismo como los beneficios de ellos mismos.

2. Darles responsabilidades que no le corresponden

Los hijos deben tomar ciertas responsabilidades acorde a cómo vayan creciendo. Interponer ciertas formalidades en la crianza de los hijos que no les corresponde, hará que generen estrés emocional y con ello, perjudicará su autoestima. Dependiendo el pase del tiempo, hay que poner ciertas responsabilidades en los hijos siempre y cuando se asemejen a su edad. Por ejemplo, no está bien darles una orden de limpieza en todo el hogar cuando tienen corta edad, si embargo, proponerles que ordenen su zona de ocio si sería lo correcto.

Por ello, hay que saber poner límites en cómo decidimos que los padres interpongan responsabilidades en sus hijos, forzar algunas órdenes hará perjudicar la autoestima de los hijos.

3. Minimizar sus emociones

Cuando un hijo está llorando y sus padres sonríen a su manera de actuar o le obsquian algo para que se calme, es algo que daña la autoestima del hijo. Asimismo como pedirles que no lloren o que están exagerando, generará dificultades emocionales en su vida adulta.

Es importante comprender las emociones de los hijos y no hacerlas menores. Los padres deben estar cerca de ellos cuando están tristes o frustrados, explicarles el por qué se debe ese sentimiento de tristeza para que llegue a comprenderlo. Es mejor que tengan un significado claro de sus emociones negativas para que cuando crezcan, sepan reconocer esos sentimientos que son totalmente naturales.

4. Obligar a que sean «perfectos»

Los padres más conservadores procuran interponer la ideología de la «vida perfecta» en sus hijos, tanto social como laboralmente. Esto hace que se genere cierta presión en ellos haciendo que su autoestima se vea perjudicada. Incluso, la búsqueda de la perfección hace que se convierta en una carga emocional que vez de alegrar, entristece la vida del hijo o hija.

Cuando los padres tienen unas expectativas altas en su hijos, es a consecuencia de su lado más narcisista. Se quieren ver reflejados en ellos mismos y procuran que sean lo que ellos nunca fueron. Si una madre o un padre recurre a este tipo de comportamientos, claramente no están preparados para educar o en su caso, aconsejar correctamente a sus hijos.

Por otro lado, los padres tampoco deben dejar desprotegidos a sus hijos. Deben centrarse en educarlos emocionalmente para que sean lo que ellos busquen y quieran ser, es decir, los padres deben buscar la menera en que sus hijos encuentren su propia personalidad, y no la de ellos.

5. Abusar del esfuerzo positivo

Felicitar constantemente las actitudes de los hijos aún cuando estas no son perfectas, dañan su autoestima indirectamente. Por ejemplo, cuando un hijo hace un dibujo para sus padres sabiendo que no ha sido su obra de arte más perfecta, y los padres lo felicitan de tal manera que ha sido su mejor dibujo, están reforzando el esfuerzo positivo y esto no es bueno. Porque el niño sabe que lo hizo mal y siente que no lo valoran.

Por ello, es importante reconocer con sinceridad cuando el comportamiento o las actitudes de los hijos son buenas o malas. Saber reconocer el esfuerzo tanto positivo como negativo y si en su caso algo está mal, hay que saber explicarle que puede mejorar en ello y hacerlo mucho mejor la próxima vez. Esto reforzará la autoestima del hijo, porque sabe que están valorando su esfuerzo.

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